viernes, 8 de junio de 2012

Rivero y yo por Eduardo Giorlandini


Edmundo Rivero

Conocí a Edmundo Rivero en la cárcel, pero no “en cana”. El había ido a cantar para los encanutados. Yo frecuentaba la cárcel, pero pedía permiso para entrar, a estudiar el vocabulario canero y recopilar palabras. Nos hicimos amigos pero comenzamos a frecuentarnos cotidianamente a partir de 1965 aproximadamente.
Hace casi 42 años me incorporaron a la Academia Porteña del Lunfardo y mucho después se produce la incorporación de Rivero. Fue en 1966 que Leonel se enteró de mis versos lunfas y me pidió un libro que yo había publicado, con prólogo de José Gobello.
Seleccionó dos temas y se entusiasmó con Aguja Brava. Luego de dos años de pruebas y correcciones se publicó la partitura y se grabó. Y a partir de esto y de una común pasión por el lunfardo se formó una amistad, de tal modo que una noche, antes de la actuación en “El Viejo Almacén”, Rivero dijo ante numerosas personas que yo era el mejor amigo que tenía. Por lo que le dije: “No diga esto, Leonel... Usted tiene muchos amigos que lo quieren”. Y me contestó: “Yo digo la verdad”.

La historia de Aguja Brava

En el libro Una Luz de Almacén, del mismo Rivero, cuenta la historia, entre otras. Si bien colaboré con el libro, junto a otros amigos y por lo cual el cantor nos agradeció en el final de la obra, no tuve oportunidad de contarle con detalles como escribí la letra.
El personaje existió. La historia me la contaron. Yo la reflejé tal como la escuché, con alguna variante. En un café un día el amigo que me empujó a escribirla me dijo: “¿Ves ese tipo que está en esa mesa, de camisa blanca y pantalón oscuro?. Es “Aguja Brava”.
Yo le puse, o intenté ponerle humor al asunto. Hasta creí que era una historia de mala vida. Pero el periodista Miguel Ángel Cavallo expresó que era una historia de amor, en cierto ambiente y con un lenguaje lunfa de cripta.

Las interpretaciones de Rivero

El tango se estrenó en Caño 14. Desde ese momento Rivero debía cantarlo todas las noche. Y al igual que “Línea 9” antes de cantarlo lo explicaba. Eran los dos únicos temas que explicaba y que el público pedía insistentemente. Así continuó años después en “El Viejo Almacén”.
Se hicieron varias grabaciones y se incluyó en el álbum “En Lunfardo”. Recientemente fue incluido por Gobello en la selección de temas en “Letras de Tango”.

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