lunes, 18 de junio de 2012

LUIS CARDEI:un cantor intimista, de fraseo porteño y delicado


Antes de los aplausos de la Recoleta y la calle Corrientes, mucho antes de los tres discos de tango grabados después de sus 50 años, Luis Cardei era un cantor de tango de los de antes. Con su repertorio a cuestas y un bandoneonista amigo, durante 13 años cantó en una cantina de Parque Patricios. El gran público lo descubrió en 1994, y ayer, seis años después de ese salto, murió a causa de una hepatitis C que contrajo en un centro para hemofílicos.

"El tango es sufrimiento", dijo en una de sus primeras entrevistas este hombre que se presentaba en "La esquina de Arturito" junto con su amigo y compañero de tanguería, el bandoneonista Antonio Pisano. Entre el ruido de las copas y el olor a canelones, Cardei despuntaba su talento de tanguero de antaño cuando, en 1994, los dueños del Foro Gandhi y El Club del Vino le propusieron dejar su adorada "Nacional B" para pasar a jugar en Primera. Tenía 50 años de vida y tango.

Hijo de Luis Cardei, un cantante de tango renombrado de la década de los 40, Luisito, tal como él mismo se presentaba, había crecido con la vitrola y los discos de pasta de Carlos Gardel, su ídolo, a quien honraba con su repertorio de la época gardeliana. En sólo 6 años desde su aparición en las tablas "finas", Cardei logró grabar tres discos, tener entre su público a intelectuales y famosos y ser llamado "el rengo fascinante" por la publicación francesa Le Monde Diplomatique.

Con una salud muy frágil marcada por la hemofilia, su renquera también hablaba de otro padecimiento: había tenido polio cuando era un chico. Pero ni con todo ese sufrimiento a cuestas se permitió abandonar la batalla: trajinó distintos trabajos —fue desde levantador de quiniela hasta vendedor— y el tango le dio revancha.

Su repertorio, esquivo de los lugares comunes del tango, estaba armado con canciones de los 40 hacia atrás que marcaban el corte gardeliano que tanto le gustaba. "Después surge el poeta que perfuma el tango, lo intelectualiza y entonces, para sentir la letra ya hay que pensarla. Yo necesito emocionarme con el argumento ya que juego interpretando al personaje", decía de su estilo allá por 1996. Su pequeña figura y su sencilla voz armaban el clima y el show de quien fue bautizado entre 1994 y 1999 como "el cantor del momento" o "la última revelación tanguera" que dio Buenos Aires.

En 1997, cuando ya había grabado dos discos, Pino Solanas lo llamó para cantar en su película "La Nube". Y esa aparición en la pantalla grande ayudó a crear su último gran apodo: el nuevo Goyeneche. Pero Cardei, que el 3 de julio próximo cumpliría 56 años, se tomaba las comparaciones con humor y prefería aclarar que no creía "en las sucesiones" pero, si le dejaban pedir, quería ser Gardel.

Ventarrón, Siga el Corso, Barrio Viejo, Los cosos de al laú o Prisionero son algunos de los tangos más recordados de los shows que hizo en estos años en El Club del Vino, El Paseo La Plaza, el Foro Gandhi u Opera Prima, donde dio sus últimos recitales en mayo de este año.

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