sábado, 26 de mayo de 2012

Miguel Caló y La orquesta de las estrellas


 Miguel Caló  nació en el porteño barrio de Balvanera, el 28 de Octubre. fué el primogénito del matrimonio de inmigrantes Italianos que tuvieron 16 hijos .
Los 6 hijos varones; Miguel, Juan, Salvador ( Freddy )Antonio, Armando y Roberto heredaron de su padre, la pasión por la música.

A excepción de Salvador, quien se volcó al Jazz y emigró a Miami para radicarse en esa ciudad, los demás se dedicaron a nuestra música ciudadana. Eran épocas muy difíciles para los Caló, mantener un hogar con tantos hijos, y Miguelito, fue un hijo ejemplar, conciente de las necesidades económicas en su casa, se empleó como cadete en distintos comercios para ayudar a sus viejos. Hizo solamente la escuela primaria, por tener que trabajar pero con mucho esfuerzo su padre conciente del gusto musical  lo mandó a estudiar solfeo, a pesar que se oponía a que toque tangos en un viejo violín que el joven Miguel, había comprado, después de ahorrar moneda tras moneda.
Un día el padre cansado se lo escondió, pero la vocación pudo mas y su tío al verlo agobiado,  le prometió comprarle otro. Miguel le dijo a su tio; “...puede ser un bandoneón?”. El tío, comprensivo accedió, y al tiempo, el joven Caló con apenas 15 años, apoyaba en sus rodillas el instrumento anhelado que su benefactor le obsequió.
La oposición de Papá Caló, al ver que todos sus varones se inclinaban a la música y en especial al Tango, terminó cediendo, a la vocación familiar.
Reforzaba esta actitud, el ver los progresos que hacía Miguel, cuando memorizó 20 piezas de tangos ,  que el guitarrista Francisco Renis le proporcionó.
En esa época coincidió,  que conoció a José Di Nápoli integrante del famoso trío Gedeón quien al comprobar los valores del pibe Caló, lo estimuló a que tocase en público. Miguel, al que no  le disgustó la idea, y venciendo la timidez de actuar frente a un público, invitó a un pianista amigo de nombre Rodríguez para debutar en el cine Independencia, cerca de su casa, en su propio barrio.
Llegó el día esperado, debido al nerviosismo del momento, se le rompió una correa del bandoneón, pero la mano salvadora de otro músico hizo que apareciera otro instrumento igual, y por fin se produjera el ansiado debut...
Arrancó con el vals titulado “Amarguras” a los que le siguieron otros temas mas, que fueron recibido en forma estruendosa por el público presente que lo aplaudían cariñosamente. Al ver esta respuesta de público, el empresario del Cine, le ofreció un contrato de 18 meses, donde recibiría  $ 250 por mes.
Papá Caló no podía dar crédito que su hijo hubiera progresado tanto, en realidad su amado hijo con su perseverancia musical le había dado la respuesta económica que agobiaba al hogar de los Caló.
Por supuesto que Miguel, hijo ejemplar puso a disposición de sus padres todo el dinero que le pagaron, y eso motivó que cesaran los pesares económicos de sus padres y hermanos, que no eran poco por cierto.
Don Caló, satisfecho,  contemplaba la popularidad de Miguel entre los vecinos del barrio. El joven Caló, sin embargo era conciente que debería seguir estudiando si quería alcanzar un nivel que le permitiera afirmarse como un autentico profesional.
En consecuencia  decidió continuar con estudios para alcanzar el objetivo trazado, y acudió al profesor Julián Divastoun prestigioso músico que vivía en su barrio.
Mientras tanto; Di Nápoli integrante del trio Gedeón, le comentó a su amigo Osvaldo Fresedo que había un pibe, buen fueyero que pintaba bien...

Su carrera profesional

Año 1927 – Se incorpora como bandoneonísta, al conjunto de Francisco Pracánico, quien inaugura el Teatro Astral donde además actúa Azucena Maizani.
El empresario de ese teatro era Clemente Lococo, quien al evaluar el talento del joven Caló, le propone que forme su propio conjunto.
Año  1928 – Forma su propio conjunto.
Año 1929 -  Aceptando una propuesta de Cátulo Castillo integra una embajada musical , que actuarían en toda España, acompañando a los tres hermanos Malerba, con la voz de RobertoMaida
Año 1930 – Osvaldo Fresedo lo invita a incorporarse como bandoneonísta en su conjunto y viajar a los Estados Unidos donde tendrían que actuar una temporada.

Miguel Caló Director

Al retornar al país, vuelve a armar su conjunto, elige a Domingo Cuestas como compañero de bandoneón, Hugo Gutiérrez y Enrique Veltri en violines, Enio Ricci en contrabajo y Luis Brighenti en piano, siendo su estribillista Román Prince.
Año 1931 – Parte a Estados Unidos como bandoneonísta de Osvaldo Fresedo.
Año 1932 – Graba su primer disco en el sello Splendid , siendo los temas Milonga Porteña, y el vals Amarguras.
Año 1934 – Lo contrata el sello Odeón como artista exclusivo, e incorporándose ese año el pianista Raul Kaplún.
Año 1935 – Con Carlos Dante graba el tango “Si volviera Jesús”.
Año 1937  -  Convoca a Argentino Galván para que le haga los arreglos musicales , a partir de allí logra un nivel de calidad musical envidiable, que es el resultado de saber elegir siempre  a músicos brillantes, como Orlando Goñi, Alfredo Sciarreta, Raul Kaplún, Osvaldo Pugliese, Miguel Nijenshon, Leo Lipesker, Pedro Saposchnik , Antonio Rodio, Simón Broitman, Armando Pontier, Enrique Mario Franchini, Domingo Federico, Leopoldo Federico, Astor Piazzolla, Osmar Maderna, Hector Stamponi, Horacio Salgán, Normando Lázara, Orlando Trípodi,  Francisco Trópoli, Ariel Pedernera, Rodolfo Duclos, Enrique Marchetto, Milo Dojman, Victor Lavallén, Mario Demarco, y tantos mas...


La orquesta de las estrellas

Año 1940 – Miguel Caló convoca para su orquesta a un grupo de jóvenes virtuosos, que le dan un sello especial a esta agrupación que estaba signada a ser la cantera que preparó a varios futuros directores orquestales. 
Este conjunto lo integraban Héctor Stamponi, luego Osmar Maderna, rotándose Domingo Federico, Julio Ahumada, Antonio Ríos, Felipe Ricciardi, José Cambareri, Armando Pontier, Enrique Mario Franchini, Aquiles Aguilar, Ariol Aroldo Ghesaghi, Ángel Bodas, Ariel Pedernera.  La influencia que ejercía desde el piano,  ese joven virtuoso  nacido en Pehuajó, llamado Osmar Maderna, fue vital, dado que tenía la responsabilidad a su cargo de hacer los arreglos musicales, que fueron en realidad la identidad de esta Orquesta.

Sus cantores

Sus cantores (que grabaron) fueron ; Román Prince, Carlos Dante, Alberto Morel, Roberto Caló (su hermano), Alberto Podestá, Raúl Berón, Jorge Ortiz, Raúl Iriarte, Luis Tolosa, Roberto Arrieta, Mario Cané, Roberto Rufino, Ricardo Blanco, Juan Carlos Fabri, Carlos Barbé, Miguel Martino, Carlos Almagro, Chola Luna, Carlos Roldán, Alfredo Dalton, Roberto Manzini, Raúl Garces, Raúl Ledesma, Hugo San Luis, Roberto Luque, Juan Carlos Jordán, Luis Correa, Marga Fontana, y Raúl del Mar.

Sus cantores (que no grabaron) ; Mario Corrales (Mario Pomar), Hugo del Cerro, Horacio Deval, Juan Carlos Cobos, Hugo Marcel, Carlos Montalvo, Jorge (chino) Hidalgo, Oscar Gravier, Héctor De Rosa, Carlos Cristal, Raúl Soler.

Cantantes (que grabaron invitados por el Director),  Ranko Fujisawa, Lucho Gatica, Miguel Montero y Alberto Marino.

Alberto Podestá

Alberto Podestá, cuyo verdadero nombre es Washington Alé había nacido en la provincia de San Juan. Allí comenzó de muy joven su carrera de cantor, en la orquesta del músico local Prudencio Igarzábal, donde actuaban con mucho éxito en la radioemisora local, LV5 y la famosa confitería Atlantic.
Sucedió que el exitoso dúo cómico Buono-Striano  fue contratado en la provincia, y Salvador Striano tuvo oportunidad de escuchar a este joven valor de la canción. No dudó en proponerle que si quería triunfar tendría que bajar a Buenos Aires, y el se comprometería a tratar de incorporarlo en la orquesta de su amigo Miguel Caló.
Podestá, no dudó en aceptar la propuesta y viajó a la Capital del Tango.
En 1939 Striano, que ya había preparado el terreno con Caló, cuando recibió al joven Alé, se lo ,presentó, y previa prueba vocal, Caló lo integró en su orquesta.
Año 1940:  graba para el sello ODEON con su nuevo nombre el tema YO SOY EL TANGO.

Raúl Berón 

Una de las voces mas privilegiadas de nuestro Tango, fue sin lugar a dudas la de Raúl Berón.
De los pagos de Zárate,  ( Pcia. de Bs.As.) también eran Stamponi, Enrique Mario Franchini, Armando Pontier, los hermanos Homero y Virgilio Espósito, y los hermanos Berón. Adolfo, guitarrista, José, Rosa, Raúl, y Elba cantantes hacen su experiencia en Buenos Aires con la posibilidad de  triunfar y ser  figuras.
Año 1939 -  Armando Pontier ( muy amigo de Raúl ) y que ya actuaban con Caló, le piden al maestro probara a su amigo dado que entendía , era la voz que estaba buscando el Director, para incorporar a su agrupación.
Caló no muy convencido lo prueba, pero sabiendo que este joven cantaba folklore, no cree que era la voz que necesitaba, y le dice a Pontier dias después “...dígale a su amigo que siga con el folklore”.
Lo cierto es que quien lo había probado era nada menos que Osmar Maderna, el pianista, quien supo ver valores que a Caló no convencieron.
Mientras tanto, Raúl Berón se probó con Lucio Demare y el maestro lo contrató.
Pasado un tiempo, Caló seguía buscando al cantor... Maderna sabiamente le hizo notar al exitoso director que para cantar los temas:  Al Compás del Corazón  y el Vals Soñador, el tono ideal era el del joven que él había rechazado y que ahora triunfaba con Demare que no era poco. En realidad a Berón lo había descubierto tiempo atrás don José Razzano quien se ofreció para representarlo, sin éxito. 
Miguel Caló, aceptó la sugerencia de su pianista y lo mandó llamar.
Le hizo una oferta económica extraordinaria para la época; $ 500 mensuales, a lo que Raúl aceptó gustoso, e inmediatamente pasó a ser el nuevo integrante de la Orquesta. Fueron una seguidilla de éxitos los logrados por este notable vocalista, a los que el público respondió agotando todas las grabaciones del nuevo intérprete.
Margarita Gauthier, Corazón no le hagas Caso, Azabache, Lejos de Buenos Aires, En tus ojos de Cielo, y los citados Al compás del Corazón y El Vals Soñador, cubrieron holgadamente todas las expectativas de Caló, principalmente en la faz económica.
La tersura melódica de su voz, el sentido de la ornamentación, el bordado justo en el momento justo, fueron los rasgos más nítidos de este nuevo valor del Tango. 
Con apenas 22 años Raúl Berón pasó a ser uno de los vocalistas mas admirado por los porteños que gustaban del Tango.

El gran maestro

Miguel Caló fue un tipo querible entre los que integraban el ambiente del Tango.
Con ese sentido de hombre de bien estimulaba a sus músicos que cortaran el cordón que los unía a su Orquesta, y que salieran al ruedo haciendo sus propias experiencias como Directores. Les hacía notar que todo en la vida son ciclos, que terminan unos  y comienzan otros...
Año 1942 – Emigran;  primero Domingo Federico, le siguen Enrique Mario Franchini, Armando Pontier,  y Osmar Maderna después.
Año 1945 - Rearma su orquesta, también con notables músicos, Spitalnik, Liepesker, Córdoba, Godino, en bandoneones, Besproban, Rodio, Ciela, y Britman en violines, Armando Caló (su hermano) en contrabajo, y en el piano su amigo Miguel Nijensohn.
Año 1946 – Parte con su orquesta  iniciando una gira que lo lleva a distintos países de América.
Con sus músicos y sus cantores, Roberto Arrieta y Raúl Iriarte, llevan nuestra música a países como Bolivia, Perú ,Ecuador, Colombia,  etc...

El desafío

El éxito siempre fue una constante en la vida de Caló. Contratos en Radios de largas permanencias, grabaciones continuadas, eran su estilo de vida, que con el correr de los años fueron declinando por el recambio en los gustos populares.
A partir de los cambios musicales que se operaban en el mundo, al que no era ajeno Estados Unidos, dado que las grabadoras más importantes como eran Odeón Columbia y R.C.A. Victor,   influyeron para que el escenario porteño cambiara, y no exactamente en forma favorable para nuestra música popular.
En 1963 el Tango se encontraba en baja, pocos directores sobrevivían a esta invasión de música foránea, alentada por las grabadoras; el rock y el twist eran la música dominante entre nuestros jóvenes.
Artistas extranjeros nos visitaban trayendo sus éxitos mundiales.
Pocos eran los hombres del Tango que aceptaron el desafío ante la maniobra de desculturización musical  orquestada;  Caló era uno de ellos.
El tenía un nombre en la música y se sentía con fuerzas para dar batalla, sabía que todavía existía una generación muy numerosa de porteños,  para dar respuesta en ese sentido. Entonces convoca a algunos de sus queridos amigos de la época de oro y deciden reflotar aquella orquesta que le dio tantas satisfacciones.
Los años no habían pasado en vano, pero dijeron presente... Armando Pontier, Enrique Mario Franchini, Domingo Federico, Raúl Berón, Alberto Podestá, y el pianista, Orlando Trípodi . Con otros colegas directores  como;  Osvaldo Pugliese, Anibal Troilo, José Baso y cantores solistas como Julio Sosa, Goyeneche, Rufino, Vidal, mantuvieron bien alta la bandera de nuestra música ciudadana.
El Tango estaba vivo, no había muerto, no moriría jamás mientras haya muchos Caló.    

Su fallecimiento

Año 1972 -  Una noche de invierno , en pleno mes de Mayo, caminaba por su querida Buenos Aires, por la calle Montevideo, casi llegando a Corrientes, cuando un infarto le arrancó la vida.
Nuestro Tango, estaba de luto. Había muerto un gran porteño, buen hijo, mejor padre, buen esposo, y fundamentalmente uno de los arquitectos de la mejor música del Mundo, El Tango.


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