jueves, 22 de diciembre de 2011

OSVALDO MIRANDA EL ULTIMO DANDY

Osvaldo Isaías Mathon Miranda nació el 3 de noviembre de 1915 en Buenos Aires, en el barrio de Villa Crespo. Empezó su carrera muy joven, como cantante, aunque él siempre tuvo a la actuación como objetivo.
"Quise ser actor, siempre. Pero empecé cantando tangos melódicos y boleros. Como cantaba, me contrataron para una obra de Canaro y Pelay, Rascacielos, que fue mi debut. Después estuve en teatros de revistas y compañías musicales y luego, poco a poco, como yo lo deseaba, el actor hizo desaparecer al cantante", señaló el actor a LA NACION en 1974.
Después, pisó fuerte en las revistas porteñas, más precisamente en el teatro Maipo. Entre las piezas que participó en su larga carrera se encuentran La pequeña choza, Puedes llamarme papá, Boeing-Boeing, 40 kilates, La jaula de las locas y Hoy ensayo hoy.
En el cine debutó en 1936 con la película Los muchachos de antes no usaban gomina y su romance con la pantalla grande continuó con varias títulos más, entre los que se destacan Cándida millonaria (1941), Navidad de los pobres (1947), Corrientes... calle de ensueños Esposa último modelo (1950), La pícara soñadora (1951), Las pirañas (1967), y Un muchacho como yo (1968), entre otras. Miranda vivió a pleno la etapa de oro del cine y se destacó como un versátil comediante junto a grandes figuras de la época, faceta que también trasladó a la televisión. (1948),
En la pantalla chica su primer trabajo fue en Canal 7 en el programa Comedia de bolsillo. Más tarde participó en Tropicana y Mi marido y mi padrino. Un capítulo aparte merece su rol en La nena, junto a Marilina Ross, un éxito que duró cinco temporadas en Canal 13.
A lo largo de su extensa carrera supo cosechar premios tanto en televisión como en teatro y fue condecorado por su trayectoria en varias oportunidades.
Miranda se formó prácticamene en el escenario y en el cine, junto a artistas a los que siempre consideró sus maestros, como Enrique de Rosas, Enrique Santos Discépolo, o Enrique Muiño.
Una de las primeras piezas teatrales en las que trabajó fue en "Rascacielos" con Amaría Esther Gamas y Mario Fortuna y lo hizo, en 1936, interpretando dos canciones, en el desaparecido teatro Boedo.
Proveniente de una familia de clase obrera, don Osvaldo, como muchos lo llamaban, fue mecánico y tejedor y luego de hacer algunas actuaciones para la radio, desplegó su calidad actoral y humorística en la revista porteña.
Miranda debutó en cine, en la década de 1940, en el filme "Un señor mucamo" junto a Tito Lusiardo. Luego vinieron otros títulos como "Cándida millonaria" con Niní Marshall, hasta que llegó "Blum", en teatro, con Enrique Santos Discépolo.
Con su amigo entrañable, Ernesto Bianco, coincidieron en éxitos teatrales como ""La dama del Maxim", "Plaza Suite" y "Boeing boeing". En tanto que en cine también se desempeñó en "Los muchachos de antes no usaban gomina". En tanto que junto a la mítica Zully Moreno hizo "Profesor cero".
Entre los premios que recibió se destacan el Podestá, el de Argentores, el Konex, al mejor comediante y el San Gabriel.

En su vida privada, estuvo casado 55 años, con una mujer con quien renovó los votos. "Cuando cumplimos 50 años de casados, me volví a casar con ella, porque le debía una buena fiesta. Fue muy lindo, todo sorpresa para ella", rememoró en una entrevista con LNR en 2000.
El propio Miranda fue el que acuñó la frase “se fue de gira”.  Luis Brandoni contó  que cuando falleció el actor "Tincho" Zabala, Miranda no podía hacerse la idea de su muerte. “Seguro que está de gira”, expresó Miranda por aquellos años.
ANECDOTA
En un libro de reciente aparición, Osvaldo Miranda, el comediante, de Mario Gallina (Editorial Corregidor), se narra la siguiente anécdota: "La afición de Osvaldo Miranda estuvo a punto de ser plasmada por el cine, pero la rapidez del actor lo impidió. Todo sucedió gracias a una broma que le jugó el realizador José A. Martínez Suárez". Durante el rodaje del filme El complejo de Felipe,éste cuenta que "en una escena Osvaldo Miranda recibía una nota que le tenía que provocar sorpresa. Creo que se trataba de la declaración de amor de una alumna. Se me ocurrió gastarle una broma y preparé un papel que decía: 'Este año, ni Dios lo salva a Atlanta del descenso'. Se lo di, fuimos a la toma y cuando Osvaldo lo leyó, contra lo que yo esperaba, puso la mayor cara de sorpresa que vi en mi vida con una interpretación. El profesional le había ganado al hincha".

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