martes, 21 de marzo de 2017

Aldo Campoamor |

Se llamaba Aldo Vitorio Chiavegato, como buen hijo de italianos, y aunque tuvo que radicarse de niño en Córdoba con su familia por problemas de salud y allí se iniciaría como cantor, era nacido en pleno centro porteño.

Comenzó en 1934 con la orquesta de Horacio Pettorossi y luego con Roberto Zerrillo. Actuó en Francia hasta 1946, grabando canciones con la orquesta de Francisco Canaro y a su vuelta a Buenos Aires ingresó a la orquesta de Ástor Piazzolla, hasta 1949 que comienza a actuar como solista. En 1958 se suma a la orquesta de Mariano Mores
En 1948, abandonó la orquesta de Astor y comenzó una nueva etapa. En 1952 debutó como solista en la audición Patio de tango de Radio El Mundo.
En estos años, alternó su tarea artística con otros trabajos. En 1958, es invitado a integrar la compañía de Mariano Mores, para la obra musical Luces de mi ciudad. Y al año siguiente, con la orquesta de Mores, se fue de gira a Venezuela.
Fue el autor de la música y la letra del tango “Che Marieta”.

martes, 14 de marzo de 2017

Los Cantores de Quilla Huasi

Los Cantores de Quilla Huasi es un conjunto folclórico argentino creado en Buenos Aires en 1953.
 Está considerado como uno de los más importantes grupos de la historia de la música folklórica de Argentina. Publicaron 38 álbumes oficiales originales, el último de ellos en 1987. Entre las canciones más conocidas aportadas al cancionero argentino se encuentran "Zamba de las tolderías" (Portal-Valles-Luna) y "La compañera" (Valles), "Pastor de nubes" (Portal-Castilla), "Del tiempo i mama" (Giménez), "Zamba para bailar" (Navarro).
Su nombre significa en quéchua "cantores de la casa de la luna", y les fue puesto por el músico Buenaventura Luna (1906-1956), uno de los precursores de la difusión masiva de la música folklórica en Argentina.
La primera formación estuvo integrada por Carlos Lastra (rionegrino), Fernando Portal (salteño), Carlos Vega Pereda (salteño) y Ramón Núñez (bonaerense). En 1956, Oscar Valles (porteño) reemplazó a Fernando Portal; en 1962, Roberto Palmer (pampeano) reemplazó a Carlos Vega Pereda; y en 1970, Ramón Navarro (riojano) reemplazó a Ramón Núñez.
Debutaron en la tradicional confitería Richmond ubicada en ese entonces en la Esmeralda de Buenos Aires y grabaron su primer álbum en 1956, con la grabadora TK, bajo el título de Los Cantores de Quilla Huasi (TK LD 90-068), donde se incluyen dos de sus temas más exitosos, "Zamba de la toldería" y "La compañera".
A lo largo de su carrera, Los Cantores de Quilla Huasi han editado cerca de 50 discos, popularizando estilos folclóricos argentinos como la zamba, la cueca, la chacarera, el gato o el chamamé.
En 1964 debutaron en el Festival de Cosquín y al año siguiente obtuvieron un éxito rotundo en el mismo, cuando tocaron la noche del lunes 24 de enero, de las 2 a las 6 de la mañana, para finalizar siendo llevados en andas por la multitud.1
En 1972 grabaron en Japón un álbum enteramente dedicado al tango bajo el título de La Cumparsita, que fue relanzado en Argentina en 1975 bajo el título Tangos por Los Cantores de Quilla Huasi.
En 1981 Ramón Navarro dejó el grupo para retirarse y lo mismo hizo en 1983 Oscar Valles. En 1987, Los Cantores de Quilla Huasi grabaron su último álbum, incorporando a Miguel Delgado.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Bahía Blanca No Olvida:Homenaje al Poeta Mario Iaquinandi

El próximo sábado 11 de marzo el Ciclo Bahía Blanca No Olvida presentará el espectáculo “MARIO IAQUINANDI, 80 AÑOS” sobre la vida y obra de Mario Iaquinandi, en el Café Histórico de la ciudad (Av. Colón 602) desde las 21.30 hs. Los encargados de contar aspectos de su vida y anécdotas que sólo pueden conocer quienes estuvieron cerca del poeta serán Mariel Estrada y Antonio Germani, quienes desde hace más de 25 años llevan adelante el Salón de Arte que lleva su nombre y que fuera el sueño de este bohemio y talentoso bahiense. Las páginas musicales de Iaquinandi serán interpretadas por la cantante Gaby “La voz senusal del tango” y el guitarrista Quique Lorenzi. Bajo idea y producción general de José Valle.
Como corolario de este merecido homenaje, el martes 14 de marzo a las 10 hs se colocará una plaqueta con su imagen y una breve referencia de su vida y obra en la fachada del que fuera su hogar de juventud sito en 19 de Mayo 226. Allí se había inaugurado una Baldosa que no olvida en el año 2012, durante el 2° Festival Nacional de Tango de Bahía Blanca Carlos Di Sarli, que fue destruida accidentalmente. Como en cada iniciativa cultural realizada por José Valle, el desmán es reparado con una nueva referencia para que las huellas de quienes hicieron grande nuestra cultura nacional no sean borradas por el tiempo.
Mario Iaquinandi nació el 14 marzo 1937. Su versatilidad lo hizo desplegarse en las múltiples facetas de periodista, escritor, productor creativo y director artístico en distintas emisoras del país, pero también como actor, integrando diversos elencos en escenarios capitalinos. Junto con Héctor Negro, Osvaldo Avena y otros poetas integró la llamada: “Revolución del 60”, siendo galardonado como mejor autor del Río de la Plata en 1970.
Como compositor alcanzó notoriedad a través de los tangos: “Contáme una historia” y “María de nadie” con música de Eladia Blázquez. Llegarían más tarde: “Romance para una vereda”, “Mi ventana triste”, “Mi sábado sin vos”, “Un hombre nuevo”, “Réquiem para un tiempo niño”, “La historia de los dos”, “Triste espejismo”, “Andando a solas” y “Mi ciudad sin tí”

lunes, 27 de febrero de 2017

Osmar Maderna

El café Marzotto de calle Corrientes fue el escenario de grandes orquestas y cantores de los años cuarenta. En el palco ubicado al fondo del salón, actuaron Troilo, Caló y debutó Floreal Ruiz. Fue allí donde se presentó por primera vez Osmar Maderna con su flamante orquesta constituida poco tiempo después de que se separara de Miguel Caló, con quien había conformado la célebre “orquesta de las estrellas” a la que había ingresado en 1939 en reemplazo de Héctor Stamponi.
Para 1946 Maderna ya era una personalidad artística reconocida por los mejores músicos de su tiempo. El fraseo de su piano, sus clásicas notas agudas en los acordes finales, sus fantaseos solos, fueron la marca distintiva de un estilo elegante, sugestivo y discreto, un estilo ubicado en las antípodas del de Juan D’Arienzo o Alfredo De Angelis, pero también ajeno a cualquier aspiración sinfónica .
Osmar Maderna nació en la localidad bonaerense de Pehuajó en 1918. Su padre tocaba el acordeón y siempre apoyó las aspiraciones musicales de su hijo.
Maderna dirigió su propia orquesta durante cinco años. Grabó 56 temas y allí está lo más representativo y original de su obra. Entre esos temas merecen destacarse entre otros: “Fantasías en tiempo de tango”, “Lluvia de estrellas”, “Concierto a la luna”, “El elegante”, “Loca bohemia”, “Qué noche”, “En tus ojos el cielo”, “Escalas en azul”, “La noche que te fuiste”, “Volvió a llover”, “Rincón de París”, “Cuento azul”, “Lirio”, “Amor sin adiós” y “Rouge”. El primer tema grabado por la flamante orquesta es “Margó”, el poema de Homero Expósito interpretado por Verri. También de Expósito es “Te llaman pequeña” su tema fetiche, con el que iniciaba y concluía sus presentaciones. Otro de los temas destacados es “Tarde gris”, un tango que Gardel había interpretado en 1930 y que Maderna graba en 1946 acompañado por la voz afinada de Pedro Dátila.
Como todo vanguardista, Maderna no fue un músico de multitudes, pero fue muy respetado por sus colegas y muy considerado por la crítica especializada. Los temas que impuso adquirieron fama internacional. “Te llaman pequeña” fue cantado, entre otros, por Pedro Vargas. “Lluvia de estrellas”, figuró en una película de Walt Disney. Y “Concierto a la luna” fue interpretado, entre otros, por Paul Whiteman.
Maderna murió a los 33 años en un accidente de avión. Como Gardel, ganó la inmortalidad en una tragedia aérea. En marzo de 1951 había obtenido el brevet de aviador. Un mes después se mató junto con su acompañante Ernesto Rodríguez en el límite de Lomas de Zamora. Ya se retiraba del aeródromo cuando un amigo lo desafió para hacer unas pruebas en el aire. Su esposa -Olga Mazzei- intentó disuadirlo, pero fue en vano.
Osmar Maderna murió en su hora de esplendor, cuando el futuro se abría generoso a su talento e inspiración.

martes, 21 de febrero de 2017

Gaby cerró el 4to Festival Nacional de Tango de Monte Hermoso

Tras tres jornadas a puro tango en la ciudad balnearia de Monte Hermoso, Gaby "la voz sensual del tango" fue la encargada de poner broche de oro a un Festival que crece año a año. “La voz sensual del tango” ofreció su espectáculo “La morocha”, el mismo que llevó con gran éxito a diferentes ciudades de la costa atlántica durante esta temporada estival: Villa Gesell, mar del Plata, Necochea y Pinamar.
Tras la particiáción de los grupos de danza Tango Monte Baila y Tango Dorrego Baila, Gaby alternó sus canciones con historias personales y anécdotas relacionadas con el surgimiento de los tangos: sus comienzos, los primeros pasos en Buenos Aires, su trabajo con el humorista Calígula, historias de Enrique Cadícamo, Juan Carlos Cobián, Alberto Morán, Edmundo Rivero, Juan Domingo Perón, José María Contursi, Argentino Ledesma y Facundo Cabral son algunas de las temáticas que cautivaron al público. En absoluto silencio la gente acompañó cada historia; festejó cada tango con fervoroso aplauso y coreó los clásicos del género para finalizar en un estruendoso “¡Viva!” cuando la morocha gritó: “¡Viva Monte Hermoso y Viva el tango!”.

Juanita Larrauri

Nació en el barrio porteño de Floresta el 12 de marzo de 1910. A los veinte años debutó en Radio Nacional conocida después como Radio Belgrano. Larrauri fue por sobre todas las cosas una cantante de radio, de la formidable radio de la década del treinta. Es así como después de su performance en Radio Nacional, al año siguiente participó en los programas de Radio Mayo y Radio Rivadavia. Lo hacía acompañada de guitarras y en el caso que nos ocupa, las templadas por Humberto Carretero y Marcos Pedretti.
En 1934 está con la orquesta de Alberto Gambino y en 1935 es la artista de Radio Prieto, acompañada por músicos de la talla de Minotto Di Cicco y Francisco Tropoli. En 1936 entra a Radio del Pueblo. Lo hace por la puerta grande. Radio del Pueblo en esos años disponía de una audiencia masiva y popular. Sus radioteatros hacen lagrimear a jóvenes y viejas, a hombres y mujeres. Es el mismo público que ahora disfruta de los tangos interpretados por la ya popular Juanita. Son tango sentimentales, tal vez algo cursis, pero de gran recepción popular. Para ese año graba su primer disco. Lo hace con el sello Odeón. Son dos los temas que allí se registran: “Castigo” y “Sueño fue”. Después de su temporada en Radio el Pueblo, pasa a cantar en Radio Mitre. Lo hace acompañada por la orquesta de Horacio Pettorossi.
O sea que en los umbrales de la década del cuarenta, Larrauri es una de las mujeres más populares del tango, una cantante a la altura de Nelly Omar, Mercedes Simone o Ada Falcón. Sin embargo, cuando se inicia la década del cuarenta ella decide dejar su carrera artística para comprometerse con el peronismo. No fue la única cantante que se identificó con el general Perón, pero fue la única que dejó su carrera artística para volcarse de lleno a la política.
Hugo del Carril, Héctor Mauré, Oscar Alonso, Alberto Castillo, Jorge Vidal, por citar algunos de los más conocidos, grabaron himnos y marchitas en alabanza al nuevo movimiento político, pero todos siguieron cantando. Tita Merello, Nelly Omar, Mercedes Simone, también se identificaron con el peronismo, pero Juanita a diferencia de todas ellas y ellos, lisa y llanamente abandonó los escenarios. Y su exclusivo y apasionado testimonio musical a la causa peronista, fue la grabación del tema “Evita capitana”.

Su entrega a la causa fue generosa y definitiva. Evita le encomendó organizar la rama femenina del peronismo y en 1952 fue la primera senadora mujer en nuestra historia. El mandato era hasta 1958, pero el 16 de septiembre de 1955, los militares derrocaron a Perón.
Abandonó los escenarios y los micrófonos, pero alguna relación íntima mantenía con el tango porque en 1949 se casó con el pianista Francisco Rotundo, uno de las grandes orquestas de los cuarenta y los cincuenta, la orquesta que contó con cantores de la calidad de Floreal Ruiz, Enrique Campos, Julio Sosa y ese sugestivo y exquisito cantante que fue Alfredo del Río. Como su esposa, Rotundo era peronista y a partir de 1955 sufrió las humillaciones de la censura y las persecuciones.
Juanita Larrauri en 1973 fue otra vez elegida senadora y otra vez su mandato no lo pudo concluir porque el 24 de marzo de 1976 los militares interrumpieron el proceso institucional. “La piba de mano a mano” murió el 21 de febrero de 1990.

Jorge Valdez

 Nació en Buenos Aires, en el barrio de Villa Urquiza, el 27 de enero de 1932. Desde muy pibe se interesó por la música y sus primeros lucimientos en la radio no fueron como cantor sino como pianista, Sin embargo, a principios de los años cincuenta, el muchacho ya sabe que su destino será el canto. Es afinado, tiene muy buen gusto y empieza a ensayar en esos años lo que luego serán sus célebres “fiattos falseteados”, un recurso que transformará en una marca registrada.
Ingresa a la orquesta de Juan D’Arienzo en 1957 con Mario Bustos y en reemplazo de Alberto Echagüe y Armando Laborde. En mayo de ese año, graba algunos de sus éxitos, como son “Andate por Dios”, “La calesita” y el bolero “Reloj”. Valdez va a estar casi ocho años con D’Arienzo. En ese período, grabará alrededor de ciento veinte temas, entre los que merecen destacarse algunos tangos que hoy son clásicos de su repertorio: “Marinera”, “Hasta siempre amor”, “Remembranzas” o “Estrella”. Con Mario Bustos, interpreta uno de los grandes éxitos de ese tiempo: “Baldosa floja”, la milonga de Julio Bocazzi, Dante Gilardoni y Florindo Sassone.
“Amor de verano”, grabado en 1964, será su último tango en su ciclo con el Rey del Compás, para muchos su momento de oro como artista. A partir de esa fecha, iniciará su ciclo de solista acompañado por diferentes orquestas, entre las que merecen destacarse la del maestro Osvaldo Requena, con quien graba, entre otros temas, “Gricel”, “En esta tarde gris”, “Carrillón de la Merced”, “Verdemar” o “Nubes de humo”. Otros de sus momentos significativos transcurrirán con Alberto di Paulo. “Barrio de tango”, “Fuimos”, “La vi llegar” o “Mimí Pinsón” son algunos de los temas interpretados en ese período.
Con Jorge Ragone integró la troupe de embajadores del tango y recorrió América Latina. En Bogotá, el cantante Raúl Iriarte, devenido en empresario de la noche, lo convoca una temporada junto con Juan Carlos Godoy, Oscar Larroca y Jorge Ortiz. No es el cantor de los mejores tiempos de D’Arienzo, pero lo que le empieza a fallar de voz le sobra en cancha para lucir su talento. A las giras por Latinoamérica, se suman las excursiones a Europa y luego a Australia, donde será aclamado de pie en los escenarios de Sydney y Melbourne.
En abril de 1990, después de una actuación en La Plata, sufre un accidente en la autopista. Fue a la madrugada y seguramente el que manejaba tenía unas cuantas copas de más. Se llevaron por delante un guardarrail a la altura de Dock Sud. Valdez ingresó desvanecido al hospital, pero en la ocasión murieron dos de sus amigos. Él no sufrió heridas graves, salvo un corte profundo en la lengua, por lo que su carrera de cantor en ese momento pareció llegar a su fin.
Amigos y admiradores manifestaron la solidaridad con su desgracia y lo estimularon para que se recuperara. Le costó mucho hacerlo. Ejercicios vocales, cursos de reeducación de la voz, sesiones interminables con especialistas. No le resultó fácil recobrarla, pero finalmente lo hizo. A mediados de los noventa reapareció en “El rincón de los artistas” ese templo del tango ubicado en Álvarez Jonte y Boyacá. Una multitud de seguidores se hizo presente esa noche para hacerle el aguante al ídolo.
A sus condiciones de cantante, Valdez le sumó las de compositor. Dos temas grabados en su momento por D’Arienzo merecen destacarse: “Por favor no vuelvas” y el tango escrito por Santiago Odamini, “Olvidemos todo”.
La muerte de su mujer lo hundió en un pozo depresivo del que nunca pudo reponerse. Seguía siendo convocado por los empresarios de la noche y asistía a las citas, pero ya no era el de antes, su tristeza era profunda y persistente. Una dolencia hepática obligó a internarlo en el sanatorio de Colegiales, donde falleció el 21 de febrero de 2002. Tenía setenta años y medio siglo en los escenarios. Su última actuación la realizó en Tucumán, pocas semanas antes de su muerte. Jorge Valdez descansa en el panteón de Sadaic en el cementerio de la Chacarita. Yo por lo pronto sigo disfrutando con “Adiós Chantecler” y con ese tango bello y triste que se llama “No llores por favor”, de José Luis Ricardi y Alberto Longo, grabado con D’Arienzo en 1961.